Un estudio reciente nos dice que el consumo de alcohol acelera la rapidez con que el cuerpo descompone la nicotina. Este hecho podría ser un factor contribuyente de las bajas tasas de abandono del tabaquismo en los fumadores adictos al alcohol. A las personas que descomponen la nicotina de forma más lenta se les hace más fácil dejar de fumar, porque la nicotina permanece más tiempo en sus cuerpos. Al beber alcohol se descompone más rápidamente la nicotina en el organismo y el cerebro pide más ingesta de nicotina, fumando más.