padres y madres en acción
padres y madres en acción
Padres y madres sienten una gran preocupación al pensar o comprobar que sus hijos
o hijas, especialmente si son menores de
edad, estén consumiendo alcohol y tabaco.
Preocupación que comparte cualquier persona implicada en su cuidado y educación.
En ocasiones, esta situación puede llegar a
desbordarnos, produciendo sentimientos de
frustración y desorientación a veces muy
intensos: ¿qué puedo hacer?, ¿Cómo puedo
prevenir?, ¿debo hablar a mi hija o a mi hijo
ya sobre el alcohol y el tabaco o es todavía
muy pequeño/a?, ¿Cómo sabré gestionar los
conflictos que genera?, ¿seré capaz de que
se atenga a las normas?, ¿y si sus amigos/aso pareja beben?
Es lógico sentir esas dudas, pero también
es importante pensar en positivo: el ámbito
familiar puede ser un espacio muy potente
para trabajar la prevención e ir creando cimientos fuertes y actitudes que protejan
ante las conductas de riesgo y ayuden a tomar decisiones responsables. Podemos darle la vuelta a esa preocupación mejorando nuestra capacidad de ayuda y orientación. Si
la familia es el primer espacio socializador,
potenciémoslo: que las actitudes, valores,
creencias y normas que aprendan les conviertan en personas autónomas, reflexivas
y capaces de tomar decisiones sanas y responsable
Nunca es tarde para educar ante los riesgos
del consumo de alcohol y el tabaco o cualquier otra sustancia o comportamiento que
les genere problemas. Es más, resulta fundamental iniciar estrategias preventivas ya
desde edades tempranas, sin esperar a que
lleguen los primeros contactos o conflictos
con el alcohol y el tabaco. En España esos
primeros contactos con el alcohol y el tabaco se producen en torno a los 14 años: a esa
edad más del 46% de los niños y niñas ya
han consumido alcohol en el último mes y
más del 14% han consumido tabaco. Estas
cifras suben a casi el 65% de consumo de
alcohol y más del 26% de tabaco a los de 15
años. Además debe alertarnos que hasta los
15 años es superior el consumo de las niñas
que el de los niños.
factores de producción y riesgo
La prevención del consumo de alcohol y
tabaco implica impedir o retrasar lo más
posible la edad en la que iniciarse en su
consumo y lograr que no se convierta en
algo relevante en las vidas de nuestros hijos e hijas. Interviniendo en aquellos factores de riesgo que facilitan el consumo y
potenciando o añadiendo factores de protección que lo impidan o dificulten estaremos realizando prevención. Reduciremos
las posibilidades de consumo o abuso.
El impacto de los distintos factores de
riesgo y protección varían en función de la
persona y su vulnerabilidad a los mismos no es una relación causa efecto sino una
relación dinámica y variable entre ellos.
Pero podemos agruparlos en tres categorías: factores contextuales, que incluyen
variables sociodemográficas, culturales y
ambientales; factores sociales, que se refieren al entorno más próximo a nuestros
hijos/as, como la FAMILIA (sí… somos un
factor ambiental para ellos, pero con gran
capacidad para impactarles), la escuela, los
amigos, los medios de comunicación y la
publicidad; y factores personales: la capacidad intelectual, la inteligencia emocional,
las habilidades sociales incluyendo las relacionales, o la personalidad
padres y madres en acción
Reviewed by Jeremy Angel Sanchez Briones
on
junio 20, 2022
Rating:
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